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Vespa, 70 años de dulces picotazos

01/05/2016
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Por Nicolás Van Looy

El cine y la televisión han conseguido convertir en auténticos iconos culturales objetos que, para generaciones enteras, han tenido un significado que ha ido mucho más allá del que se le presupone que puede tener cualquier objeto de consumo. Así, Steve McQueen convirtió al Ford Mustang GT-390 en objeto de deseo de todos los tíos duros de finales de los 60 gracias a aquella mítica persecución de ‘Bullit’ o Marlon Brando afianzó la imagen que aún hoy tenemos de los moteros cuando compartió protagonismo con una Harley Davidson en ‘The Wild One’ (traducida en España como ‘Salvaje’). Y en Europa, uno de los iconos de aquel cine italiano de los años 60, convertido en el movimiento cultural conocido como La Dolce Vita (homónimo de la película de 1960), no fue otro que la Vespa, un vehículo que, adaptada a los tiempos, acaba de cumplir 70 años y parece estar más en forma que nunca. Más incluso que cuando Gregory Peck recorría Roma a los mandos de una de ellas llevando con él a una genial Audrey Hepburn en ‘Roman Holiday’ en 1953.

La Vespa, al igual que sucedió con las Harley Davidson en los Estados Unidos, fue la motocicleta que transformó a toda una generación y, de alguna manera, una forma de pensar que hasta ese momento parecía inamovible. Alguien dijo alguna vez que “en el planeta tierra no pasó absolutamente nada desde el nacimiento de Jesucristo hasta la llegada de The Beatles” en referencia a la enorme influencia que los cuatro de Liverpool tuvieron en los profundos cambios sociales de la juventud mundial en los 60. Pero sí pasó algo: La Vespa, la motocicleta que garantizó a generaciones enteras libertad e independencia.

Lanzada a la venta en 1946 su éxito fue más que inmediato. Desde aquel 23 de abril en el que la primera unidad salió de la línea de montaja, Piaggio vendió 2.484 modelos antes de que dieran las doce de la noche del 31 de diciembre. Cifras modestas hoy en día, hay que ser capaces de traspolarlas a la Europa de 1946, recién salida de la II Guerra Mundial (terminasa sólo unos meses antes) y que seguía sumida en una grave crisis económica como consecuencia de la contienda bélica. En estos 70 años de vida ha vendido 18 millones de ejemplares, según su fabricante.

Pero no todo el mundo, ni siquiera su diseñador, tenía las cosas tan claras hace ahora 70 años. Cuando Enrico Piaggio registró su invento con el nombre de Vespa, su objetivo era relanzar la fábrica familiar, especializada entonces en el sector de la aviación y que como otras muchas industrias debía de afrontar un importante proceso de refundación tras la II Guerra Mundial. Piaggio le hizo el encargo del diseño de su nuevo vehículo urbano al ingeniero aeronáutico Corradino D’Ascanio, al que le gustaban más los aviones que las motos al considerar a estas “incómodas, pesadas y sucias”.

Do you Vespa?

Precisamente, fue de ese rechazo hacia este tipo de transporte de donde surgió la idea que ha convertido a la Vespa en un vehículo capaz de sobrevivir al paso del tiempo y, con los años, convertirse en el estándar para la fabricación de las motos más urbanas.  D’Ascanio ideó un vehículo que superara esos defectos, con el motor cubierto completamente por un encapuchado de metal que protegiera del calor y de una suerte de carrocería que protegiera a su ocupante de la suciedad de los caminos. Además, las ruedas pequeñas y la posibilidad de contar con un neumático de repuesto, lo cual no era posible con las motos, fue clave, ya que en esa época se dañaban con frecuencia por el mal estado de la carreteras.

La idea fue un éxito. Piaggio había dado con la ‘avispa’ que le haría conocer las mieles del triunfo empresarial de forma más que inmediata. La motocicleta del fabricante transalpino se convirtió rápidamente en un vehículo popular, ideal para el transporte urbano y su producción se elevó a cerca de 20.000 unidades en 1948, llegó a 60.000 en 1950 y alcanzó las 171.200 en 1953, año en el que se Peck y Hepburn daban sus paseos por la capital italiana.

Durante la última década del siglo pasado, la Vespa cayó en su crisis más profunda. Piaggio, sin embargo, no cerró su producción y confió en que alguna de las modificaciones que iban introduciendo a sus modelos acabaría por volver a enamorar a los jóvenes italianos y, desde allí, al resto del mundo. Y así fue. En 2004 su producción tocó fondo con apenas 58.000 vehículos anuales, pero de nuevo fue la carretera la que se volvió a aliar con la Vespa. Igual que en sus primeros días, cuando aquellos caminos destrozados por los bombardeos hacían que todo el mundo deseara tener esa moto con carrocería para no llegar cubiertos de barro a su destino, el infernal tráfico de las grandes ciudades en la década del cambio de siglo hizo que muchos olvidaran el volante para volver al manillar. Así, las ventas volvieron a subir y en 2015, siempre según las cifras hechas públicas por Piaggio, sus fábricas de Italia, Vietnam e India produjeron 170.000 unidades.

Es cierto, sin embargo, que como también le ha sucedido al famoso ‘Beetle’ de Volkswagen, la Vespa hoy en día es un producto de lujo, ya que es más cara con respecto a otras marcas y sus propietarios buscan, además de las prestaciones y ventajas de una motocicleta, ese aire de dolce vita que nunca perdió. Una vida dulce que esta avispa lleva regando con su miel desde hace 70 años.

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