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Richard Avedon

08/04/2017
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Hablar de Richard Avedon (1923-2004) significa, inevitablemente, hablar de la fotografía de moda actual, ya que le debe mucho a este neoyorkino que un día decidió poner a las modelos, y a la moda, “patas arriba”.

Richard Avedon nació en Nueva York. Es uno de los fotógrafos de moda más influyentes del siglo, que trabajó para publicaciones de tanto prestigio y éxito como Vogue, Life o Harper’s Bazaar. Su fotografía hizo cambiar gran parte del panorama fotográfico e incluso influyó de gran forma en la creación de nuevas colecciones de moda al poder fotografiarse y verse a las personas de una manera muy “distinta”. Todo ello, unido a ser un gran retratista, le encumbrarían como mito de la fotografía.

Los primeros acercamientos de Avedon al mundo de la la fotografía datan de su niñez. Su madre era aficionada a la fotografía; la practicaba como hobbie y además era coleccionista.

Con doce años pasó a formar parte del YMHA Camera Club con su mítica Kodak Box Brownie. Años después su padre le regaló una Rolleiflex como despedida cuando decidió trabajar en la marina mercante. Se le comisionó para hacer las fotografías de identificación de todo el personal en su carácter de Photographer’s Mate Second Class realizando cerca de mil retratos. A su vuelta, en 1944 estudió en el laboratorio del New School con Alexey Brodovitch.
Avedon y su revolución en la moda

Tras su paso por el laboratorio, Avedon pasó a engrosar la plantilla de la revista Harper’s Bazaar, en el que Brodovitch era director de arte. En poco tiempo pasó a ser director de fotografía de la revista. Y es entonces cuando llegó la revolución…

Llegó en el viaje de Avedon a París. La ciudad acabó por cautivar de tal forma al joven fotógrafo que elevó la moda de esa urbe a un nuevo capítulo. No sólo nacional, sino mundial.

Avedon fotografió la moda con un estilo inédito: empieza a trabajar con modelos con la agilidad de una bailarina, y expresivas, muy expresivas.

Por primera vez en una revista de moda la fotografía era fresca, incluso divertida. Las imágenes de Avedon eran planeadas meticulosamente, como en una obra de teatro, pero conseguía un aire de espontaneidad nunca antes visto.

Pero además dotó a las modelos con una identidad. En aquellos tiempos las protagonistas de las pasarelas eran, literalmente, maniquíes animados. Avedon las transformó de rostros anónimos, en personas con nombre y apellido: Suzy Parker, Dorian Leigh, Sunny Harnet, Lesley Lawson -Twiggy, Jean Shrimpton, Penelope Tree, Verushka… Sin Avedon el concepto de top model como hoy lo conocemos no existiría.

La empatía con las modelos resultaba asombrosa. Avedon describe a estas chicas como “un grupo de mujeres inseguras, asustadas e inmaduras; muchas se han sentido feas desde niñas -demasiado altas o delgadas- y traumadas por su aspecto. Tú tienes que hacer que se sientan hermosas”. El fotógrafo mimaba a sus modelos y ellas le mimaban a él. “Todas ellas querían complacerlo” dice la editora de Vogue, Polly Mellen.
El gran provocador

Avedon podría haber trascendido en la historia de la fotografía exclusivamente por sus aportaciones al mundo de la moda. Pero lo que le ensalzó a la  cúspide fue el retrato como género.

Sin duda sus años en la marina mercante fueron una primera introducción a la identidad y fisonomía humanas. y por supuesto la moda fue un segundo gran paso. Sin embargo Avedon ha trascendido como uno de los más grandes retratistas en la historia de la fotografía por su manera de relacionarse, para bien y para mal, con cada sujeto que fotografiaba.

En el mundo de la moda era impresionante su empatía con las modelos. Sin embargo, en su trabajo como retratista las provocaciones de Avedon podían ser mucho menos agradables.

Avedon acechaba, literalmente, a sus sujetos. Podía pasar horas merodeando a su sujeto hasta que llegaba el momento exacto de oprimir el obturador. Si bien el estilo empático producía bellas fotografías, la emboscada resultaba aún más efectiva. Era la clave para producir imágenes poderosas.

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