Titulares
Leyendas des Rock 2017 (Julio 17, 2017 11:03 am)
Los Rebeldes (Junio 11, 2017 5:17 pm)
Vuelve la leyenda (Mayo 7, 2017 10:06 am)
Richard Avedon (Abril 8, 2017 12:12 pm)
Nobel Dylan The times they are changing (Noviembre 11, 2016 5:37 pm)
Therapy (Noviembre 11, 2016 5:34 pm)
48 horas y una Luna Llena (Noviembre 11, 2016 5:28 pm)

De la Quadra-Salcedo y el récord robado

07/06/2016
Comments off
595 Views

Por Nicolás Van Looy

No deja de resultar curioso que aquello sucediese el día 12 de octubre de 1956. El día de la Hispanidad. El día en el que se conmemora la llegada de Cristóbal Colón a América, un acontecimiento que años más tarde, muchos años más tarde, sería la excusa perfecta para el nacimiento de su obra cumbre y su más grande regalo para varias generaciones de jóvenes -ahora, algunos, ya maduros cuarentones- que descubrieron, antes incluso de que el término se pusiera de moda, ese extraño concepto llamado multiculturalidad y aprendieran, cuando sólo un puñado de hippies parecían preocupados por ello, la importancia de respetar y amar al medio ambiente participando en la Ruta Quetzal.

No deja de ser curioso, decíamos, que nuestra historia nos lleve justamente hasta ese día del año 1956 aunque, en realidad, a la hora de repasar la biografía de Miguel de la Quadra-Salcedo, periodista, aventurero, deportista, promotor cultural, reportero de guerra… lo complicado sería encontrar un día que no sirva para conmemorar alguna de las muchas efemérides que marcaron su existencia, como cuando cubriendo la guerra del Congo de 1963 fue condenado a muerte por haber grabado el fusilamiento de tres centenares de prisioneros. O como cuando diez años más tarde, en 1973, le coló al dictador, nada más y nada menos que en la TVE controlada por Fraga-Iribarne, un reportaje sobre la China comunista de Mao en la que, dicho en antena, “no encontré nada malo en el enemigo comunista”.

Pero volvamos a aquel 12 de octubre de 1956 y situémonos en el centro del Estadio Jean Bouin de París que hoy en día se sitúa contiguo al más famoso Parc des Princes. Faltaba mes y medio para la celebración de los Juegos de la XVI Olimpiada en Melbourne y muchos atletas buscaban la marca mínima para acceder a la cita australiana.

De la Quadra-Salcedo, representante de una selección española que por aquel entonces apenas contaba con medios, presupuesto o preparación, pisó el césped del estadio parisino provisto de una jabalina, un cubo, jabón, una esponja… y un plan secreto. Se afanó en enjabonar la lanza y, con paso decidido y ante el asombro de los presentes, se dirigió andando hacia la línea que marcaba la zona de lanzamiento. No cogió, como hacían -y siguen haciendo- el resto de lanzadores, la jabalina por encima de la altura del hombro para lanzarla aprovechando la inercia de la carrera. No. Su plan era distinto y revolucionario.

Giró sobre sí mismo, la jabalina se deslizó sobre su brazo derecho y salió disparada para aterrizar 83,43 metros más allá, muy cerca de los 83,66 que en ese momento marcaba la plusmarca mundial del polaco Janusz Sidlo.

La asombrosa técnica se mostró mucho más efectiva que la tradicional, por lo que cada vez fueron más atletas los que apostaron por ella. A finales de la década, De la Quadra-Salcedo logró un lanzamiento de 112,30 metros, una marca que nadie ha sido capaz de igualar hasta la fecha que, por lo tanto, le hace poseedor del récord del mundo de la disciplina… ¿o no?

Pues la respuesta es que no. El nombre de Miguel De la Quadra-Salcedo, fallecido el pasado día 20 de mayo, pasará a la historia de la cultura española por varios motivos, pero no por la de haber inscrito su nombre como poseedor de la mejor marca mundial en esta disciplina atlética. La Federación Internacional de Atletismo (IAAF) decidió anular todas las marcas conseguidas usando este método de lanzamiento (nunca llegó a homologarlas), llamado estilo español o estilo Erausquin por el enorme riesgo que suponía para los espectadores y el resto de atletas presentes en un estadio ya que la poca pericia de algunos lanzadores había provocado que la jabalina saliera disparada en la dirección opuesta al lanzamiento. De hecho, la prensa de la época recoger testimonios que relatan cómo varios espectadores llegaron a salir heridos de diversos meetings.

Pese a todo, De la Quadra-Salcedo acabó consiguiendo la clasificación para los Juegos Olímpicos de Roma de 1960, ciudad a la que, como no podía ser de otra manera en un aventurero como él, viajó en Vespa desde Pamplona. Para entonces, su estilo de lanzamiento, fruto del trabajo de preparación llevado a cabo por el creador de la ruta Quetzal con el palankari Félix Erausquin con quien adaptó para la jabalina el ancestral deporte vasco de lanzamiento de barra vasca, ya había sido taxativamente prohibido, lo que no le impidió realizar diversas exhibiciones en la Ciudad Eterna a petición de la prensa y de entusiastas aficionados entre los que seguía teniendo una enorme popularidad.

DESCÁRGATE LA REVISTA COMPLETA

Banner Descarga 02

Comments are closed.