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Cine | Tres festivales peculiares

04/07/2016
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Por Josué Inglés

Con el pegajoso calorcito proliferan los festivales de música por todas partes. Por el contrario, las distribuidoras de cine aguardan al otoño, incluso Navidad, para lanzar sus bombazos. De la misma manera, los festivales de cine, en su mayoría marcan cualquier fecha menos la estival para celebrar, un año más, su supervivencia.

El motivo, en parte, es que en verano tienen lugar la mayoría de rodajes debido al aumento de las horas de luz y lógicamente, las producciones mantienen ocupados a un gran número de profesionales. Lo suficiente como para que no puedan asistir.

Eso sí, al menos me gustaría reivindicar ese último reducto del ocio que son los viejos cines de verano, con sesión doble, por supuesto, perfectos para repescar la película que se te pasó por alto durante el invierno, acompañados por unos bocatas, unos cuantos mosquitos revoloteando y el cielo estrellado de la noche ibérica.

Pero como este número va de festivales, aquí van tres que me llaman la atención por diferentes razones: especialización, género, formato… O todas juntas.

Sitges

O lo que es lo mismo, medio siglo de terror, tecnofuturismo, distopía, zombies, fantasmas, anime, violencia extrema y mucho, pero que mucho sirope de fresa en vena; vamos, la delicia de cualquier friki (y no tan friki).

Precisamente este año, como ocasión de su 50º aniversario y coincidiendo con el estreno de la última entrega de ‘Star Trek’, el festival homenajeará a dicha franquicia galáctica. De momento y que sepamos, dedicándole su póster del 2016.

Es bien sabido que a Tarantino le encantaba pasearse por el pueblo pesquero, siempre con una cerveza en la mano, allá por los noventa. ‘Pulp Fiction’ fue la guinda del pastel en 1994, proyectada, dentro de concurso, en la pantalla gigante del Hotel Meliá, cuando casi nadie sabía quien era aquel joven gringo con el mentón prominente, que respondía al nombre de Quentin.

Su desarrollo abarca diez días continuados, presentando sin descanso las novedades mundiales del terror, la ciencia ficción o la fantasía con la presencia casi garantizada de los autores y los protagonistas, desde artistas noveles a auténticas vacas sagradas del celuloide.

Su historial brinda mucho caché a la marca Sitges y la convierte en toda una referencia mundial de calidad en el cine de género. Por sus pantallas han pasado todo tipo de obras: werterns, psicothrillers, cine de artes marciales made in Hong Kong, terror surcoreano, rarezas demenciales, obras maestras y auténtica basura. Nada se escapa de sus vetustas fauces.

En sus pantallas se pudo disfrutar, antes que nadie, de ‘Kill Bill’, ‘Alien’, ‘La mosca’, ‘Old boy’, ‘The Ring’, ‘Cube’… La lista es interminable.

El corazón del festival radica en el mencionado Hotel Meliá, en cuyo enorme y lujoso salón de actos tiene lugar el programa principal. También son un referente los maratones nocturnos de títulos zombies, entre otras propuestas.

Las largas colas para ver las películas más sórdidas y sangrientas están atestadas de góticos, emos y sobretodo nerds: tipos sin novia, camiseta negra y grasa en el pelo, con pinta de no separarse de la videoconsola ni para dormir.

Como contrapunto negativo debo dejar constancia de que es realmente difícil encontrar mesa para comer o cenar en las terrazas de la zona y los puestos de comida oficiales resultan insultantes por su bajísima calidad.

Por otra parte el bar del hotel (de muchas estrellas) supone una clavada al bolsillo en toda regla, aunque puede merecer la pena tomarse algo cerca de Santiago Segura, Jaume Balagueró, Park Chan Wook, John Carpenter, Álex de la Iglesia, Wes Craven, Darío Argento, Rob Zombie, Oliver Stone, Joe Dante, David Lynch, Paco Plaza, Tinieblas González… (alguno ya no está con nosotros).

CutreCon

Pero si no te van nada de nada el glamur, ni las alfombras rojas y sólo pretendes echarte unas risas con tus amigos visionando las pelis más malas del mundo, los verdaderos truños del panorama mundial, tu festival es CutreCon.

Se celebra a principios de cada año en Madrid. En su competición oficial gana la peor película. Solo se admite un género: el policíaco. Y creedme, es suficiente. Sólo en la última edición se proyectaron 21 películas.

La mascota del festival, sin ir más lejos, se llama Cacaman, y es un zurullo gigante.

Ya tienen cinco ediciones celebradas y se lo toman muy en serio. En su programación de este año se han podido degustar títulos tan casposos como ‘Top Dog’, película en la que Chuck Norris tenía de compañero de patrulla a un perro pastor.

Otras de las proyecciones estrella fueron ‘Samurai cop’ y ‘Samurai cop II’, una auténtica horterada repleta de pelucones y frases ridículas. Y es que el festival se nutre, mayoritariamente, de títulos noventeros donde reina la estética de telefilm porno hecho en Miami, repleto de trucos de After Effects. La vergüenza ajena está garantizada.

Su premio honorífico de la edición pasada, denominado premio Jess Franco, lo recogió Sam Firstenberg, responsable de la saga del ‘Guerrero Americano’ (‘American Ninja’), aquellas pelis infumables de ninjas con algunos toques de calidad en las artes marciales protagonizadas por Michael Dudikoff.

Larga vida a CutreCon, el festival donde nunca proyectarán ‘Heat’ de Michael Mann o ‘Arma letal’ de Richard Donner.

DocumentaMadrid

Este prestigioso festival rinde tributo, durante diez intensos días, al documental. De hecho selecciona en su competición oficial los mejores títulos de no ficción del mundo.

Este es un género un tanto olvidado por el gran público español, aunque cada vez está más en auge. En Francia, por ejemplo, es mucho más popular.

Como suele decir el cineasta Manuel Martín Cuenca (Caníbal), el cine documental es el cine más potente que existe.

A diferencia del reportaje periodístico, sigue los patrones del cine de ficción. Hablo de puntos de giro, personajes en conflicto, los tres actos, el clímax… Solo que a diferencia de la ficción, aquí todo es de verdad.

La labor del documentalista radica en elegir un punto de ataque, un personaje que valga realmente la pena, expuesto a una realidad conflictiva… Y después, comerse muchos meses de montaje (si no años) para ordenar el material y darle forma a la historia que late en el interior de cientos de horas de grabación.

Si todavía no habéis visto títulos como, por citar algunos: ‘Searching for sugar man’, ‘Man on Wire’, ‘The wolfpack’, o ‘Grizzly man’, no sé a qué estáis esperando. Son todo un viaje alucinante, en el que uno suele terminar muy lejos de donde empieza.

Entre los premiados de la última edición destacan ‘When the worlds Collide’ , sobre la lucha por la defensa de la amazonía, ‘Les Sauteurs (those who jump)’ sobre la emigración africana en la frontera, aunque el palmarés es mucho más amplio.

Sus sedes se reparten por Madrid: la cineteca, la filmoteca y varios centros culturales. El precio de las entradas suele rondar los 3,50 euros. Más barato que el CutreCon.

No hay excusa si pasas por Madrid y quieres impresionar a la prima (o al primo) de tu amigo.

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